miércoles, 5 de junio de 2013 in

El habla de Grávalos -.C.-



El habla de Grávalos -.C.-

 
Andar y Pensar
.-C.-



Caballón: Lomo que se hace de tierra al poner las patatas.

Cabestro: Cabezada de las caballerías. Guarnición que se les pone a éstas en la cabeza para afianzar el bocado, cabestro o rienda.

Cabezada: Correaje que se pone en la cabeza a una caballería para poder sujetarla o tirar del ramal. Para afianzar el bocado, cabestro o rienda.

Cabezadas: Arreo empleado para sujetar la cabeza de las caballerías.

Cabezal: Dintel de madera de las puertas o ventanas.

Cabezón: Se dice del vino fuerte, que pega mucho por su elevada graduación alcohólica.

Cabio: Cabrío, madero colocado paralelamente a los pares de la armadura de un tejado. Madero horizontal de la armadura de un tejado.

Cabo de alforja: Cada una de las dos bolsas que la componen.

Cabo de año: Funeral que se hace al año de morirse una persona.

Cabras: Jugarse las cabras. Cuando cuatro amigos se juegan dos contra dos, primero la cena y después el café, las copas los puros, es decir, el total de la consumición de los cuatro.

Cabrillas: Manchas producidas en las pantorrillas por el calor del fuego del brasero.

Cachaba: Cayado, bastón tosco.

Cacharrear: Echar agua de una vasija a otra.

Cachava: Vara con vuelta, lo que le permite llevarla al pastor apoyada en el brazo a modo de bastón.

Cachotera: Hoguera rápida, de aliagas o estepas cuyas llamas se levantan mucho.

Cado: Madriguera donde se esconden los conejos.

Cagaprisas: Persona impaciente o que se apresura demasiado para hacer las cosas.

Cagurria: Bolita pequeña de excremento de oveja, cabra, conejo, etc.

Caja: Estructura de madera que sirve para soportar el brasero y evitar que éste pierda calor en contacto con el suelo.

Cajillas: Quijadas, mandíbula inferior...

Calambrujo: Fruto de color rojo cuando madura y que en algunos lugares se le llama, tapaculos.

Calado: Bodega o parte de ella excavada en el subsuelo.

Calamocano: Borracho.

Calamoco: Carámbano; escarcha.

Calañar: Sembrar o plantar después de recoger el fruto anterior, sin dejar descansar a la tierra. Apolillarse un madero.

Calce: Piedra que se coloca al pie de la rueda del carro para evitar que se mueva.

Caldera: Vasija, generalmente de cobre, utilizada para cocer las morcillas.

Calderón: Juego de niñas consistente en saltar a la pata coja y pasar un tejuelo sobre varios cuadros trazados en la tierra.

Caldero: Cubo para el transporte de líquidos.

Caliqueño: Cigarro puro.

Calorífero: Vasija de barro, metal o caucho que se llenaba con agua hirviendo y se introducía en las camas para calentarlas en las noches de invierno.

Calorina: Calor fuerte o excesivo, temperatura alta.

Calostro: Leche que se obtiene inmediatamente después del parto de las ovejas o cabras.

Calva: Canto rodado, piedra lisa y redonda de pequeño tamaño. Palo en forma de l que se emplea para jugar a la calva.

Calvera: Espacio grande del monte sin árboles.

Calzón: Vaina de las habas.

Calzorra: Braga propia para niños y mujeres.

Calzurrutero: Entrometido.

Camada. Paja que se echa en el suelo de los establos, cuadras y corrales para que los animales no pasen frío y hagan estiércol.

Camándulas: Zangano.

Camandulero: Fisgón, impertinente, molesto:

Camandulero: Persona a la que no le gusta estar en casa.

Camueso: Que pasa de todo. Mira hacia el suelo cuando le hablan.

Canalera: Canal de los tejados por el cual baja el agua hasta el suelo.

Canales: Troncos de madera ahuecados, de mayor longitud que los gamellones, utilizadas para echar la comida a las ovejas.

Canasta: Cesta grande de diversas formas utilizada para transportar objetos de uso doméstico.

Cancano: Viejo

Cándalo: Rama seca utilizada para el fuego.

Canilla: Grifo. Espita de las cubas. Pantorrilla, pierna.

Canina: Hambre.

Canecerse: Enmohecerse, cubrirse de moho.

Canso: Cansado.

Cantalobos: Pirita.

Cantamañanas: Persona poco fiable.

Cantara (de vino): Medida de capacidad para líquidos, que tiene ocho azumbres unos 16 litros.

Cantarera: Poyo de armazón de madera que sirve para poner los cántaros.

Cantarral: Zona del monte donde el agua se ha llevado la tierra y solo quedan muchas piedras.

Canterear: Dividir con canteros un pieza en tablares o cuadros.

Cantero: Parte o pedazo de una heredad.

Canto: Piedra pequeña.

Cañizo: Tejido de cañas que sirve principalmente para sostener el yeso de los techos rasos.

Cañón: Primer pelo de las de las aves.

Capadura: Aplicado al ajo, brote que sale del centro del mismo.

Capar el agua: Lanzar una piedra contra la superficie del agua haciéndola rebotar sobre ella.

Caparra: Garrapata. Persona molesta y pesada.

Capazo: Conversación larga.

Capón: Dícese del golpe dado en la cabeza, en sentido inverso al cucazo.

Capota: Alcachofa.

Carajón: Excremento de las caballerías.

Cardenillo: Óxido.

Carga: Carga pequeña de mies y de haces pequeños.

Cargado: Que tiene mucho tempero. Dícese de la tierra cuando, por exceso de tempero, no se pueden hacer en ella las labores.

Cargadero: Dintel o parte superior de puertas y ventanas.

Cariñada: sentimiento de nostalgia, añoranza.

Carrete: Cilindro de madera, taladrado por el eje, que sirve para devanar y mantener arrollado el hilo de coser.

Casco: Trozo, pedazo.

Caterva: Mucha gente.

Católico: Sano, bueno.

Cavuchar: Cavar superficialmente la tierra.

Cazoletero: Persona dada a encontrarse en asuntos que no son de su incumbencia.

Cazurrutero. Que ronda insistentemente tratando de sacar algo.

Cazuelo: Cacharro, recipiente.

Cedazos: Criba tupida para purgar la harina.

Cegama: Persona que ve poco.

Cejada: Lazada.

Cencerrear: Dar la lata contando historias que no importan al que escucha.

Cencerro: Persona molesta y pesada.

Ceneque: Persona torpe.

Cepillo: Instrumento hecho con alambres para cazar pájaros.

Ceporro: Persona de pocos alcances.

Cercera: Agujero natural que se abre en las cuevas o bodegas.

Cernadero: Paño basto que se utilizaba para cubrir los cerdos recién lavados.

Cerrada: Finca o huerto cercado con muros.

Cerraja: Cerradura.

Cerrojo: Persona de corto entendimiento.

Cestaño: Utensilio redondo que se hace con mimbres y sirve de recipiente para tener todas las cosas de costura.

Chache: Apelativo afectivo referido al hermano mayor.

Chandrío: Desbarajuste.

Chaparrazo: Un trago largo y abundante de vino.

Chasca: Fuego. Hacer buena chasca, hacer buen fuego.

Chabisque: Choza o cobertizo en el campo para cobijarse o guardar aperos.

Chamarra: Chaquetón.

Chamba: Cambio, trueque o permuta.

Chamizo: Local para celebrar las fiestas en el que se prepara y bebe zurracapote.

Chandrío: Estropicio, desaguisado.

Chapa: Superficie de hierro de las cocinas, económica o de fogón, en donde se cocinaba.

Chaparrada: Lluvia breve e intensa.

Chapucero: Persona que no hace las cosas con orden.

Charada: Fuego con bastante llama producida por leñas poco resistentes.

Charramplín, también zarramplín: Aprendiz.

Charrín: Persona muy habladora.

Chato: Vaso de vino.

Chaveta: Loncha  o filete de jamón cortado con cierto grosor.

Chicarrón: Mozo de complexión fuerte y robusta.

Chifla: Pito, trompeta, instrumento de viento de juguete, cierta especie de silbato.

Chiflido: Silbido.

Chilindrón. Guiso de carne con pimientos secos.

Chimbo. Pájaro de pequeño tamaño.

Chinchorra: Resto de la manteca del cerdo frita, se usa para dar gusto a ciertas comidas.

Chilindrajo: Trozo desprendido de un traje viejo.

Chiquito: Vaso pequeño de vino. También es usado como mozalbete o niño pequeño.

Chirgo: Estropicio.

Chiribí: Estar un poco loco.

Chiribitas: Partículas flotantes que se ponen en los ojos y dificultan la visión.

Chirriado: Calado, mojado.

Chisgarabis: Persona poco seria y voluble.

Chisquero: Mechero de mecha y piedra.

Chiva: Juguete infantil.

Chivato: Chivo que pasa de seis meses y no llega a un año.

Chivo: Cabrito pequeño, también macho cabrío.

Choricera: Instrumento para llenas los chorizos.

Chorrotada: Porción de líquido que se echa de gracia después de dar la medida, también chorrotón.

Choto: Macho cabrío castrado.

Chuela o también choleja: Hacha pequeña.

Chuletilla: Costilla de cordero. Suelen hacerse a la parrilla, asadas con sarmientos y es plato típico de reuniones gastronómicas celebradas en las bodegas.

Chumarrar: Poner los cerdos muertos, después de matarlos, para quemarles los pelos con paja de centeno. Es uno de los acontecimientos de la matanza.

Chumarro: Lomo o piel de cerdo a la brasa que suele comerse en época de matanza.

Chupete: Carámbano de hielo que se forma en invierno en lugares por los que gotea el agua.

Churro: El hielo que se forma en los aleros de los tejados, cuando se derrite la nieve.

Ciemo: Estiércol, basura.

Cillisca: Temporal de agua y nieve. Viento fuerte que arrastra la nieve.

Cina: Montón de haces de mies apilados en la era para que no se mojen, a la espera del turno de la máquina trilladora.

Cincha: Ceñidor con que se asegura la albarda o albardón a la cabalgadura.

Cinta: Solomillo de cerdo.

Cirria: Cagarruta, excremento de cabras u ovejas empleado como abono

Ciscar: Rascar cuando hay picor. "no te cisques, que luego te pica más".

Cisco: Barro negruzco que se forma por el paso de los animales, después de haber llovido. Carbón vegetal menudo. Revoltijo, desorden, riña.

Ciscos: Armar pendencias o discordias.

Clarión: Pasta seca hecha de yeso, tiza.

Cocer: fermentar el vino.

Cocho: Cerdo

Cocón: Nuez antes de ser despojada de su cáscara verde.

Codujón: Bolsa que se improvisa con una manta o tela grande. La parte de dentro de las esquinas de los colchones.

Cofaina: Jofaina, palangana, recipiente para depositar agua destinada a la higiene corporal.

Coleta: Berza pequeña.

Colín: Dícese del perro que no tiene rabo o lo tiene muy corto.

Colitatis: En colitatis. Desnudo.

Collarón: Grueso collar de cuero relleno de paja y reforzado con costillas de madera, se emplea para las caballerías de tiro.

Colme: Lleno, colmado.

Colombrido: Enmohecido.

Comistraja: Comida insustancial, irregular y extravagante.

Comportillo: Recipiente cilíndrico de madera utilizado para transportar uva.

Concararse: Enfrentarse.

Convalachar: Poner de acuerdo para hacer algo.

Cornejal: Esquina o rincón de una heredad.

Corrochel: Corro ancho, circulo.

Corruscoo: Mendrugo. Trozo de pan duro.

Cosera: Señal o mojón permanente de piedra que se pone clavada en tierra para fijar los linderos de heredades.

Costal: Saco o talega grande.

Cotarro: Alboroto.

Crianza: Educación.

Crujido: Acceso repentino de dolor.

Cuajo: Sustancia que se emplea para hacer el queso, cuajando la leche.

Cuarterón: Paquete de picadura de tabaco.

Cuarto: Lugar de reunión de las cuadrillas para merendar.

Cuba: Recipiente de madera de forma abombada, de capacidad variable, utilizado para contener vino.
Cucharatero: Persona entrometida.

Cucharón: Cría de rana todavía sin patas. Renacuajo

Cucar: Agusanar.

Cucazo: Golpe dado en la cabeza, con el dedo del corazón sobresaliendo del puño cerrado.

Cuchareta: Renacuajo.

Cucho: Zurdo.

Cucos: Guisantes para el ganado.

Cular: Chorizo o salchichón relleno en el intestino grueso del cerdo.

Culetada: Caída hacia atrás sobre las posaderas.

Culo: Fondo o base de las piezas de cestería.

Culera: Abertura o roto en la parte trasera del pantalón de los niño.

Cumbrera: La viga de madera más alta del somero y que configura la arista superior del tejado.

Cuquera: Cueva, bodega, casa.

Cuto: Cerdo.



Texto y fotos La Medusa Paca. Copyright ©

sábado, 1 de junio de 2013 in

Junio es la rana común croando y el grillo estridulando



Junio es la rana común croando y el grillo estridulando


  
“¿Único pájaro? ¿Vibra ya el alba hacia un nido?
Sobre un exánime resto de noche y zozobra
tiende a un preludio de coro imposible un silbido.
Atención, escuchad, el alba es una obra”.
(Jorge Guillén)



Escribo a la hora previa al amanecer, todavía en la oscuridad, las aves se entregan a un ritual, protocolo sonoro que repiten cada mañana de final de primavera. Una a una, de manera pausada, las diferentes especies del entorno de mi jardín lanzan las primeras estrofas del día, en un orden que parece preestablecido. Sus cantos, brillantes y limpios, destacan sobre la silenciosa y fría atmósfera del principio mañanero. Son el coro del alba. 

En este amanecer de junio en las faldas de Monte Laturce el primero en romper el silencio es un chochín, pájaro de poco gramaje al que le sobra potencia para lanzar una canción acelerada y vibrante, audible a cientos de metros de distancia. Después, el siguiente solista es el petirrojo. Empieza con esos chirridos característicos, los señuelos, que dan paso al canto, mucho más elaborado, pero emitido con una voz que parece triste y lastimera. 

Un mirlo negro con pico amarillo vuela y se recorta contra un cielo que ya empieza a clarear, cantando, sea en el tono que sea sin cesar mientras se posa en la rama tierna del peral. A un poco más de distancia, entre las espesas marañas de viñedos que envuelven La Unión de los Tres Ejercitos, un ruiseñor sigue con sus trinos. En realidad no ha parado de cantar en toda la noche, ni lo hará en todas las horas del día. 

Despunta el día por donde solía y en la atmósfera de mi jardín, recién aseado, se extienden las notas potentes y aterciopeladas de una cardelina, con intervalos precisos y afinación armónica. Musicalmente hablando, la voz de la carduelis carduelis es la que más se parece a la de los cantantes humanos. A las escalas del fringílido le siguen las notas claras y vibrantes de ese zorzal común posado sobre la parra.

Hechas todas las presentaciones, amaneció al fin el día, y los rayos inclinados del sol penetran bajo el enramado del peral al que abraza la escalinata de la casa. Todas las aves, los pajaritos de mis nietos, a los que el yayo trata de distraer contándoles que son ellos los que le cuentan sus buenas y malas cosas, cantan a la vez. Ahora sí, a coro. Y…





No deja de llover y mucha gente ya empieza a cansarse. Pero, a pesar de todo, ¡gran noticia el hartazgo de agua en un país sediento! La medusa no se cansa de ver y oír llover y siente la necesidad, ante tanta lluvia, de recordar en palabras todo lo que ha podido significar tanta lluvia, tanta agua, tanto chipichipi que hemos aguantado como auténtico calabobos y para ello, lo siento no siendo original, me he traslado a mi biblioteca ya ordenada, he tomado entre mis manos a María Moliner, bueno a su  Diccionario de uso del español, lo he abierto por la palabra “llover” y me he encontrado con que hay muchas palabras para llamar a las cosas importantes. Cincuenta, exactamente, en el caso de la lluvia
 


Llover (del lat. vulg. "plovere") 1 intr. Caer agua de las nubes.

Aguacero, aguanieve, aguarrada, aguas, andalocio, andalogio, argavieso, calabobos, cellisca, cernidillo, chaparrada, chaparrón, chapetón, chirapa, chipichipi, chispa, chubasco, cilampa, cortina de agua, diluvio, garúa, gota fría, llovizna, lluvia meona, lluvia, marea, matapolvo, mollina, mollizna, nubada, nubarrada, nube, oraje, orvallo, racha, ráfaga, remolino, rocío, rugiada, sirimiri, tempestad, temporal, tormenta, torva, tromba, turbión, turbonada, cuatrogotas, manga de agua, sábana de agua.


Y…con tanta lluvia me he dado cuenta que, a unos días de comenzar el verano, ha vuelto a llover. A llover sobre mojado. A la hora de terminar es la medianoche del viernes al sábado y llueve intensamente al otro lado del cristal. En los últimos días no ha parado de llover, a cántaros. Ha llovido sobre el agua, justo a tiempo para refrescar la llegada del verano y para que las ranas no dejen de croar. Ha llovido sobre los charcos  encharcados. 

Ha llovido como dicen que lo hacía antes y el agua ha vuelto hacer manar las fuentes. Llueve sobre las praderas, las acequias, los arroyos y los ríos. Es tanta la lluvia que el agua engorda y se despeña ladera abajo por cascadas y colas de caballo. El agua se filtra por la roca y llueve incluso bajo tierra, dentro de las cuevas. Llueve bajo las copas de los árboles. Es casi un milagro. A la primavera apenas le quedan unos días, el verano ya está ahí, y los zorzales todavía se recrean cantando bajo la lluvia. A ratos se abren claros entre las nubes: el arco iris no suena, lo hace por él el campo. 

Y, al acostarme, a estas alturas de la madrugada de primero de junio sueño en el ayer, cuando dicen que llovía en tromba, en recuas de caballerías andando por el camino de las huertas de “Fonsorda” y “Fonpodrida” cargadas de serones de ciemo. Es la hora de los hortelanos. Baja crecido y cantarín el barranco por “el tapiado” entre los chopos y las mimbreras. Cantan las torcaces en celo. Y las huertas ya están plantadas de coles, tomateras, pimientas, lechugino y cebollino. Son los preámbulos amables de la cosecha y para que la rana común siga croando. 




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