Toros

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lunes, 26 de septiembre de 2011 in

Arte y Poesía Taurina

La Medusa Paca podría presentar hoy unos cuantos poemas como homenaje al Toro y con ellos unirse al luto y al llanto y certificar el silencio que ayer abrazó a La Monumental de Barcelona. Cosumatum est. Silencio. Desolación y tristeza, mucha, demasiada tristeza. Pero ahí queda el arte de la palabra y el arte del pincel. Dos poetas y dos poemas y carteles que son, pintura arte e historia.
Rafael Alberti


CORRIDA DE TOROS
De sombra, sol y muerte, volandera
grana zumbando, el ruedo gira herido
por un clarín de sangre azul torera.

Abanicos de aplausos, en bandadas,
descienden, giradores, del tendido,
la ronda a coronar de los espadas.

Se hace añicos el aire, y violento,
un mar por media luna gris mandado
prende fuego a un farol que apaga el viento.

¡Buen caballito de los toros, vuela,
sin más jinete de oro y plata, al prado
de tu gloria de azúcar y canela!

Cinco picas al monte, y cinco olas
sus lomos empinados convirtiendo
en verbena de sangre y banderolas.

Carrusel de claveles y mantillas
de luna macarena y sol, bebiendo,
de naranja y limón, las banderillas.

Blonda negra, partida por dos bandas,
de amor injerto en oro la cintura,
presidenta del cielo y las barandas,

rosa en el palco de la muerte aún viva,
libre y por fuera sanguinaria y dura,
pero de corza el corazón, cautiva.

Brindis, cristiana mora, a ti, volando,
cuervo mudo y sin ojos, la montera
del áureo espada que en el sol lidiando

y en la sombra, vendido, de puntillas,
da su junco a la media luna fiera,
y a la muerte su gracia, de rodillas.

Veloz, rayo de plata en campo de oro
nacido de la arena y suspendido,
por un estambre, de la gloria, al toro,

mar sangriento de picas coronado,
en Dolorosa grana convertido,
centrar el ruedo manda, traspasado.

Feria de cascabel y percalina,
muerta la media luna gladiadora,
de limón y naranja, remolina

de la muerte, girando, y los toreros,
bajo una alegoría voladora
de palmas, abanicos y sombreros.

Miguel Hernández


Llamo Al Toro De España
Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.
Despiértate.
Despiértate del todo, que te veo dormido,
un pedazo del pecho y otro de la cabeza:
que aún no te has despertado como despierta un toro
cuando se le acomete con traiciones lobunas.
Levántate.
Resopla tu poder, despliega tu esqueleto,
enarbola tu frente con las rotundas hachas,
con las dos herramientas de asustar a los astros,
de amenazar al cielo con astas de tragedia.
Esgrímete.
Toro en la primavera más toro que otras veces,
en España más toro, toro, que en otras partes.
Más cálido que nunca, más volcánico, toro,
que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.
Desencadénate.
Desencadena el raudo corazón que te orienta
por las plazas de España, sobre su astral arena.
A desollarte vivo vienen lobos y águilas
que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.
Yérguete.
No te van a castrar: no dejarás que llegue
hasta tus atributos de varón abundante
esa mano felina que pretende arrancártelos
de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.
Víbrate.
No te van a absorber la sangre de riqueza,
  no te arrebatarán los ojos minerales.
La piel donde recoge resplandor el lucero
no arrancarán del toro de torrencial mercurio.
Revuélvete.
Es como si quisieran arrancar la piel al sol,
al torrente la espuma con uña y picotazo.
No te van a castrar, poder tan masculino
que fecundas la piedra; no te van a castrar.
Truénate.
No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás
si no es para escarbar sangre y furia en la arena,
unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas
abalanzarse luego con decisión de rayo.
Abalánzate.
Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado,
y en el granito fiero paciste la fiereza:
revuélvete en el alma de todos los que han visto
la luz primera en esta península ultrajada.
Revuélvete.
Partido en dos pedazos, este toro de siglos,
este toro que dentro de nosotros habita:
partido en dos mitades, con una mataría
y con la otra mitad moriría luchando.
Atorbellínate.
De la airada cabeza que fortalece el mundo,
del cuello como un bloque de titanes en marcha,
brotará la victoria como un ancho bramido
que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.
Sálvate.
Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate.
Levanta, toro: truena, toro, abalánzate.
Atorbellínate, toro: revuélvete.
Sálvate, denso toro de emoción y de España.
Sálvate.


domingo, 25 de septiembre de 2011 in

He ido mucho a los TOROS

He ido mucho a los TOROS


Cataluña y Barcelona por una sin razón de su ¿modernidad? pondrá  esta tarde un broche de…y punto final a lo que debiera ser, sí, sí y sí, Patrimonio de la Humanidad. Pero no, esto es un esperpento, el vómito esperperpéntico de una Comunidad Autónoma por la que dicen, vanagloriándose de ello, entraban los aires de modernidad a nuestra Patria. Pues con su pan tumaca se lo coman, bueno su pan tumaca no, no es de ellos, se lo apropiaron a los emigrantes que acudían de la entonces  Murcia y Albacete a moverles los telares de sus hilos para que ellos luciesen esos hermosos paños venidos hoy a menos y, bien que les jode.
Hoy como anuncian los carteles de antaño “con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, se toreará el último toro en Barcelona”. Los bípedos del tripartito dijeron prohibirlos por razones morales. ¿Será cierto? La Medusa Paca duda de su moralidad, si es que la tienen. Lo que sí sabe es que tienen, como dijo aquel,  un problema de esa moralidad que supera aquel 3%.

Dicen que cuando mañana, a la caída de la tarde, el último aficionado salga de la plaza, se hará el silencio para siempre y la Paca, en la distancia, se pondrá a llorar, si el tiempo no lo impide y si lo impide también. 

La Medusa Paca he ido mucho a los toros. Mucho. He visto dar seguidas tres medias verónicas en la “Manzanera Logroñesa” a un ángel que esa tarde vestía grana y oro y se llama José Tomás. He visto lidiar como un jabato a Víctor Mendes, bajo el diluvio universal, en la plaza de “La Ribera” antes de ser cubierta. Colaboré, junto a mi padre, a que la Manzanera se rompiese aplaudiendo cuando un pedazo de torero llamado Santiago Martín “El Viti”, con la muleta recogida gancho al cielo, se marchó, pasito a pasito, de frente y por derecho, a encontrarse con el toro. Vi caerse La Ribera cuando Diego Urdiales, frente a “Molinito”, aquel negro entrepelado  de Victorino, la tarde 21 de septiembre de 2007 le dio por pintar, de un solo trincherazo, el cartel de toros de la Feria Matea. Y he llorado por dentro al llevarse S. M. El Viti, excelente muletero, la pitada de su vida en media faena de machetazos. Mucho, he ido mucho a los toros, acompañando a mis padres, abonados en el 5 de la antigua Manzanera, sólo, con mi mujer y con mis hijos.

Y como he presenciado muchas corridas de toros digo que lo que va a suceder esta tarde en La Monumental de Barcelona va a ser un  esperpento, ha sido  y pasará a la historia como el mayor esperpento del mundo. Cuando en Francia se reconocen a los toros como bien de interés cultural nosotros los arrojamos a la profundidad del Tártaro. ¿Qué pasa que los franceses no tienen ni saben de moralidad?

Con la supresión de hoy, en España se profundiza en la diferencia territorial, en Francia por el contrario son símbolo de una identidad común. Aquí dividen, allí unen. Aquí en casa, sus seguidores son proscritos. Más allá de Perpignan, sus  intelectuales saben apreciar la cultura. En España todas las ciudades celebran con festejos taurinos sus fiestas desde la noche de los tiempos. En Francia los toros tienen una importante presencia en cuatro regiones del sur (Aquitania, Medios Pirineos, Languedoc-Rosellón y Provenza) y ahora los del 3%, cómo la Fiesta es Española, la clausuran porque les estorba.

 Hoy se cierra la Monumental al TORO y torea José Tomás. Dicen que Sabina es amigo y admirador confeso del diestro de Galapagar y, al mismo tiempo, firme defensor de la libertad individual para acudir a la Fiesta de los toros, y se ha significado siempre en su defensa. Me quedo con sus palabras. "El que no quiera ir a los toros, que no vaya. Y que se dejen de tocarnos los cojones”.  Y ellos, los de la clausura, ¡Que se queden dentro, encerrados con todos los candados del Condado y que se les atragante su butifarra con mongetes!

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