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miércoles, 27 de mayo de 2026 in

SE NOS VA MAYO

 



SE NOS VA MAYO

¡Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero!” (Rafael Alberti)

Hoy, como cada día al despertarme, he abierto todas las ventanas de la casa. Es algo que no tiene sentido, también se puede ventilar desde el sosiego y sin esa precipitación de quien recorre habitaciones como quien pasa revista. Y, sobre todo, se puede ventilar a una hora con mejor temperatura. En Garnacha, en mayo y a las siete de la mañana, el frescor no es solamente un concepto meteorológico: es un género literario. Así que la última ventana la abro como Jon Nieve en lo más alto del Muro. Saco la cabeza buscando el aire limpio de un nuevo día, me pongo a caminar y me perfumo al sentir lo bien que huelen los bancales de naranjos y limoneros en los campos cercanos a casa.

Con la frescura del alba, huele a jazmín; el aire es tibio; la luz de la mañana acaba de encenderse. Dentro de un rato estaré entre molinos y salineras, quieto, escuchando. A punto de oír otra voz en la voz de los pájaros.

Uno quisiera oír la confirmación del mundo en la voz de los pájaros. La primavera, esta primavera extraordinaria, engendra y hace crecer lo que está vivo. El ser corre como un río. Bajo los cielos de estas mañanas veo pasar el tiempo que me acaba. No importa, exactamente para eso tenemos la palabra elegíaco: para celebrar el esplendor y su tristeza.

El jazmín de primavera, una mañana de mayo, el canto del mirlo. Tres elementales poéticos. Y, sin embargo, viniendo desde mi vida, esta escena me parece tan inesperada como ver amanecer en un nuevo planeta. El otro día leí esto de Benjamin: “Para apoderarse de un sitio hay que haber entrado en él desde los cuatro puntos cardinales, e incluso haberlo abandonado en esas mismas direcciones”. Igual con un hecho sucede lo mismo. Igual no hay un milagro sin un punto de vista. El frescor y los perfumes se han acercado a rescatarme en mi paseo y lo renuevan todo, mientras recordaba a Alberti. El frescor y los perfumes entran por el pasillo de los dos mares y lo renuevan todo, mientras sigo recordando a Alberti. Vale.

 


 Salinero

....Y ya estarán los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros, granito del salinar!
.
¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!
.
¡Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero!

 

¡Traje mío, traje mío,

nunca te podré vestir,

que al mar no me dejan ir!

 

¡Nunca me verás, ciudad,

con mi traje marinero;

guardado está en el ropero,

ni me lo dejan probar!

 ¡Mi madre me lo ha encerrado,

para que no vaya al mar!

 

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


lunes, 18 de mayo de 2026 in

Mayos de mayo

 



 “No era el miedo un pájaro aterrado

entre oscuras paredes,
ni el nocturno chirriar de la madera,
ni la luna, de pronto, en el armario hundiéndose,
ni el viento agazapado en las cortinas.
Era el miedo un vértigo exquisito
ante el altar purísimo de mayo
y olía a madreselvas y alhelíes.” (Ana Rossetti)


Desde las primeras culturas agrícolas, el árbol ha sido el símbolo de la sacralidad cósmica. Como él, ha de ser renovado, cada año, todo el universo. Árbol del conocimiento. Árbol de la vida. Se le adora, se le toca y se le besa. Se danza ritualmente en torno a él.


En torno a él -chopo, haya, pino o sauce-, armado con gallos, espadas, monigotes u otros símbolos, se jugaba y bailaba, el día primero de mayo, como ante el tótem protector de las cosechas.

Prueba de habilidad y de fuerza, es hoy todavía en algunos pueblos símbolo de la primavera, de la fertilidad; mástiles de la navegación; pararrayos colectivos contra las desdichas del azar; ídolos vegetales, que ni el sol ni la lluvia ni el viento respetan; banderas naturales, pacíficas y multicolores, del reino del aire, del agua, de los vientos y de la luz: mayos de mayo.

 

AGUA DE MAYO

 

Como agua de mayo,

llueve mañana y tarde,

y sin desmayo.

Llueve y llueve de vicio,

todo este sábado,

y llueve y vuelve a llover

sobre mojado.

Y en las orillas entremares,

con arribados,
en sus desfiladeros

y acantilados,

sobre sus embarcaderos,

sobre sus barcos.

Entre los Castillicos

llueve un lluviazo

sobre sus palmerales,

sobre su encanto.

Llueve y llueve de vicio,

todo este sábado,

y llueve y vuelve a llover

sobre mojado.

Como agua de mayo,

llueve mañana y tarde,

y sin desmayo.

Llueve sobre naranjos,

sernas y prados.

Y en el mercadillo

mar diluviado

Como agua de mayo,

llueve mañana y tarde,

y sin desmayo.

 

PRJP: N.º. 35. En Garnacha y con agua de mayo un día del mayo de 2026.

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


lunes, 11 de mayo de 2026 in

Flores de Mayo

 


 



Flores de Mayo

 

“Intuyo el gris desatado de sus raíces
ahora que el calor huele a lluvia
y a naranjos abiertos la mañana
tarde se descubre mayo
pues hoza el día en los caminos
buscando los restos del hombre
que prendiera sombra
en su mirada.” (José Manuel Ramón)

Hace unos años, Julio Caro Baroja, humanista donde los hubiera, se lamentaba de la desaparición del “ejercicio de las Flores de Mayo”, tan bello y popular antaño, en casi todas las partes de España. Me he puesto a mirar por La Rioja en el hogaño del mayo de 2026 y he visto que sólo en unos pocos colegios de la capital y provincia y alguna parroquia diseminada por algún pueblo a medio vaciar y en alguna romería suelta se mantiene la costumbre. “De nuevo aquí nos tienes, / purísima doncella, / más que la luna bella, / postrados a tus pies”. En mi pueblo las chicas de primera comunión, con sus vestiditos blancos, levantaban los ramos de flores hacia la imagen de la Inmaculada, cuando llegaba el estribillo: “Venid y vamos todos / con flores a porfía, / con flores a María, / que Madre nuestra es”. Bellas y entrañables formas de devoción religioso-cultural, vigentes durante siglos, van desapareciendo, si no han desaparecido ya, de nuestra vida pública y privada. Para limitarme a las formas de devoción mariana: las tres avemarías, el ángelus, las novenas, algunas fiestas de la Virgen, las procesiones, el mes del rosario, el mes de María, las “flores de mayo” … Resiste mejor el rosario y siguen muy vivas algunas romerías, especialmente en este mes. Pero casi nunca hay devociones que reemplacen, acomoden o renueven a las decaídas o decadentes. La tradición de las “flores” viene de lejos. Ya Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (primera mitad del XIV) cantaba: “Quiero seguir /a ti, flor de las flores, / siempre dezir / cantar de tus loores; / non me partir / de te servir / mejor de las mejores”.



Mayo

 Como agua de mayo,

llueve mañana y tarde,

y sin desmayo.

Es el miedo un vértigo exquisito

ante el altar purísimo de mayo
que huele a madreselvas y alhelíes.
Es un mantel de almidonado hilo
con ángeles tañendo entre vainicas.

 Como agua de mayo,

llueve mañana y tarde,

y sin desmayo.

  PRJP. N.º 74 Cuando mayo se desliza por Garnacha.

 

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


viernes, 1 de mayo de 2026 in

CRISTO Y SU CRUZ A CUESTAS




 



 



 

CRISTO Y SU CRUZ A CUESTAS

 

“La luna nos buscó desde la almena,
cantó la acequia, palpitó el olvido.
Mi corazón, intrépido y cautivo,
tendió las manos, fiel a tu cadena.” (Antonio Gala)

 

Es mayo y en su día primero, en Grávalos, es la fiesta del color, de la alegría, del tiempo sin horas y de los pequeños gestos. Es la fiesta del Cristo y de la bajada del Humilladero. No es fácil de entender, ni tampoco de explicar. Es lo que es y punto. 

Desde pequeño aprendí a contar las primaveras a través del Humilladero, del 22 de abril y el día del Cristo en el primer día de mayo. Los dos días definen a la perfección, sin necesidad de apelar a grandes ripios ni metáforas, la belleza de un pueblo que entre abril y mayo se viste de gala para mostrar su cara más acogedora y jovial. El 22 de abril y el primero de mayo, entre la novena del Humilladero y el Cristo Grávalos es clavadito en toda su esencia a ese espejo que nos muestra las bondades de su carácter y las carencias que lo hacen único. Es la fiesta de los primeros amigos y de los primeros besos, del fleco del traje que se lía en el botón de la chaqueta al portar a la Virgen o al Cristo, de esa mirada cómplice apoyado en la reja de la ermita, de esas dos sillas que unían los padres para que durmiéramos el sueño de las noches eternas, de esa calle del Cantón, de los suspiros, rezos y plegarias, del amor y la nostalgia. Por eso, Grávalos es de otra manera. ¡Gracias a Dios y a su bendita Madre!

Vengo a contaros Cofrades algo que me han dicho entre el incienso que trepa por los almendros floridos, cuando perfuman altaneros el “Puerto” y más arriba, en el “Cantón”, entre el aroma de lirios, mientras la candelería enciende mil suspiros, cuando alguien aprendía el oficio de saber llevar un trono con el corazón prendido. Esto me lo musitó, quizá apenas fue un susurro, los sonidos de la banda de música meciéndose con olor a incienso puro y cera de velamen. Esta celebración, convertida desde años en una celebración de las más importantes de Grávalos, es un testimonio vivo de la fe de un pueblo que, generación tras generación, transmite la devoción al Santísimo Cristo de la Cruz a Cuestas y de Nuestra Señora del Humilladero.

Crujen los trabadores bajo el peso de la devoción mientras Grávalos y su feligresía se vuelve un pañuelo de suspiros mientras una marea de sentimientos se derraman por las esquinas cuando el paso del Santo Cristo y su Madre Humilladero parece querer rozar el cielo con la yema de los dedos que abrazan la Cruz. Es el momento en que el tiempo se detiene y la madera y la piedra se hacen carne en las imágenes, cuando el silencio solo lo rompe el roce de zapatos sobre el viejo empedrado y el murmullo de una urbe, que se reconoce en sus imágenes sintiendo que cada esquina, es un latido compartido de su propia historia. Así, entre el revoloteo nervioso de los vencejos y las recién llegadas golondrinas en los aleros, se muestra y expone el respeto de cientos de gravaleños y se presume con orgullo por qué es una de las procesiones más serias, ordenadas, perfectas y costumbrista de la tradición gravaleña.

Al final de la mañana, cuando el silencio se adueñe y se mezcle con los cantos y sones de la banda de música y las luces de los cirios se rindan ante el sol del mayo gravaleño, quedará el eco de una devoción que no entiende de calendarios. Es el misterio de un pueblo que se hace templo y de una madera que, tras años de historia, sigue acunando los lamentos y esperanzas de todo este nuestro pueblo. En ese caminar lento y perfecto de hombres y mujeres y jóvenes y niños bien vestidos Grávalos, no solo ve pasar una procesión sino que se reencuentra con su propia esencia, renovando cada Primero de Mayo ese pacto invisible de fe que mantiene viva su memoria más sagrada. Y así va pasando la mañana. Y así este cronista lo canta. Y así escuché decirme en su gran solemne entrada, otra vez lejano, sólo por kilómetros, tras celebrar el encuentro, ¡Grávalos cómo vibraba!, cuando volví a pediros que a su antiguo templo entrara. Vale.


AL CRISTO CON LA CRUZ A CUESTAS

 

Cristo de “morao” de terciopelo.

Cristo que eres vecino

aunque te lleven a cuestas

por las cuestas de mi pueblo.

Cristo que abrasas balcones

de aplausos y de ilusión.

Cristo que convocas gentes

de cualquier generación.

Cristo de muerte acallada

y de tan gravaleño son.

Repiquetean campanas

meciendo tu resplandor.

Músicas que anuncian al viento

toques de pena y candor.

Cristo de café con leche

y vermut sin relumbrón.

Cristo de pendón antiguo

y cercano callejón

donde tus fieles te aclaman

con blasfemias de aflicción.

Cristo que al pasearte por Grávalos

apaciguas su desazón.

hoy no te portan taramoscos

con túnicas de “morao” inspiración.

Mira cómo vibran tus cofrades

de vivas y de extenuación,

de sollozos a puñados,

rebosando de esplendor.

Mira, al fin, Cristo sublime

que paralizas el pueblo

que musita una oración.

Se apagaron los lamentos

y la cera se apagó.

Concluyeron las cantatas,

culminó la procesión

y los desfiles ahogaron

su triste desolación.

 

PRJP. N.º 34. Desde Garnacha en recuerdo a todos los cofrades que fueron, son y serán.


Texto de La Medusa Paca fotografías la Medusa Paca y cedidas por Jesús María Jiménez y Raúl Fraile. Copyright ©. 



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