lunes, 23 de febrero de 2026 in

Después del Miércoles de Ceniza

 

 



Después del Miércoles de Ceniza

“Y yo he de bailar,
con mi vestido gris de polvo y niebla,
frente al cielo amarillo y el sol frío,
sobre tus rosas y arrayanes muertos,
arrastrando mis alas desgarradas
igual que un breve cisne de las flores.”
(Julia Uceda. De: Mariposa en cenizas, 1959)

Hace cinco días me señalaron con la ceniza que nos iguala a todos en la laboriosidad, también en el ocio, y nos recuerda ese final, que en realidad es el principio. Dudo de la fe en la que vivo y espero morir cuando sea “el olmo seco y viejo hendido por el rayo”. Voy ya camino del equinoccio, entre vientos y lluvias, baños, caminos andados y soles tomados, pero con el eco de los pasos sobre aquellos huertos donde siempre madura el limonero.

Caminante, esto se va acabando. Ya no arrecia el repiqueteo de la lluvia en la cristalera y ventanales del porche de Garnacha porque no hay campo que pueda con tanta agua. Todo se templa en el campo y en la huerta hasta hacer llorar a los naranjos. Voy bajando la rampa de este calendario fugaz mientras vuelven los colores a las jacarandas y a los paraísos del porvenir donde todo empieza cuando el sol se me muestra invicto.

Es hora de lo efímero, mientras, como el poeta, en estos cuarenta días azules, “mi corazón espera/ hacia la luz y hacia la vida, / otro milagro de la primavera”.

Ya todo es distinto. Las tardes son menos tarde en las postrimerías del invierno y acaban vistiendo las nubes de pan de oro. Vale.

 

Fotografías cedidas y texto de La Medusa Paca. Copyright ©.

 

lunes, 16 de febrero de 2026 in

.Ya es primavera

 




Pega el mistral en los cristales de los ventanales del porche de Garnacha. Trae mucho viento y un menudo aguacero. Escribo mientras Oriana, la penúltima borrasca en bajarse del tren, anega España. Antes pasaron y las hemos padecido: Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Marta, Nils y Leonardo, que vino en tromba con su descarga violenta. Me dicen los que ya tienen una edad que nunca llovió así en los campos españoles. No al menos en la memoria reciente, ni en la memoria antigua de los campos. Durante días y noches las regiones han sido atravesadas por estos interminables convoyes borrascosos, ríos atmosféricos que han volcado sobre la tierra toda el agua que ya no podía absorber. Los ríos desbordados han roto costuras de marismas y llanuras; los pantanos entregan su exceso a una geografía incapaz de asumirlo; carreteras cortadas, fincas aisladas, pueblos vaciados. Miles de personas fueron evacuadas de sus casas mientras la lluvia ensombrecía. Siempre que llueve escampa y de aquí en adelante, ya veremos; y el ya veremos es ya veremos, comenzará a calentar el sol porque ya es primavera, aunque el agua brote del suelo. Vale.

Ya es primavera

 

Mira mi niña, la albahaca en tu ventana,

cómo aroma su flor, cómo el jilguero

desgrana melodías en el alero

de este ornado mirador de la mañana.

 

Mira el campo, su luz, la flor que grana

del almendro temprano en el otero,

mira mamá sus troncos

 en la besana.

bronce certero

clavado como un yunque

No es fácil si te digo que andaría

por esta tierra sin rozar el suelo,

Aquí crecí, viví y hasta podría

morirme en paz y sin mirar al cielo.

 

PRJP. N.º 13. Desde Garnacha y cuando un tren de borrascas amenazó a la España vaciada y a la habitada.

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


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