jueves, 22 de octubre de 2026 in

Saladares

 




 Este es el momento

de creer que el otoño

sólo trae belleza. (PRJP)

 Hace unos días pasaron en vuelo rasante sobre los tejados del Mar Menor los aviones de combate que el pasado 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional, participaron en el desfile de las Fuerzas Armadas. Los aviones produjeron un sonido atronador, como si el cielo se descerrajara. En cuanto estos aparatos se alejaron volvió el silencio a Garnacha y entonces se oyeron las tijeras del jardinero trasquilando la hiedra. Los aviones dejaron en el espacio tres estelas de humo con los colores de la bandera nacional. Poco después los aviones regresaron para dar otra pasada y su estruendo fue creciendo a medida que se acercaban hasta que el Mar Menor quedó de nuevo sumergido bajo un sonido espantoso y cuando los aviones se alejaron, entonces, en el silencio, sonó la voz del chatarrero, quien desde la furgoneta con un megáfono, decía comprar colchones y toda clase de hierro viejo. Los aviones ya sólo volvieron volando con destino a sus hangares. Unos minutos después la urbanización volvió a quedar en silencio y esta vez, junto con los ladridos del perro, oí una canción infantil que salía de un jardín de infancia. “Un elefante se balanceaba sobre una tela de araña”, cantaban a coro los niños. Ahora gracias a que todo el armamento aéreo se había alejado definitivamente por el cielo a otra parte pude oír el timbre de la puerta. Era el chico de El Solar que traía la compra que mi señora había encargado muy de mañana al volver del paseo mientras volaban los aviones de combate. Llegó con la bolsa llena de frutas y verduras, aceite, agua, pan integral y otras viandas. El chico es murciano e hijo del dueño del local y se llama Emilio igual que su padre.

Aquí quedo dando, como canta Blas de Otero: “Gracias doy a la vida por haberme nacido. / Gracias doy a la vida porque vi los árboles, y los ríos y el mar…” Vale.

 

Saladares

 

Lugar con vocación de oasis

palmeras que se alzan señoriales

tatuando paisajes de murmullo hipnótico, 

rincones donde el tiempo se detiene

entre sombras verdes,

 reflejos dorados

y el rumor sereno del agua

que acompañan cada paso

hospedando fauna y flora;

 flamencos tiñendo horizontes de rosa,

 garzas y especies en peligro de extinción,

como la cerceta pardilla

o la malvasía cabeciblanca,

encontrando refugio

en estos humedales

en el que se entremezclan

en los salobrales

dunas, juncal y pinares.

 

PRJP. N.º 119 Por las salinas marmenorenses en el veroño de 2026.

 

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


martes, 13 de octubre de 2026 in

Primer mes

 


 


SILLA DE ENEA

 

Hoy, primer mes de mi SULTANITA, tomo asiento en una de mis dos sillas de enea.

En Garnacha hay dos sillas de enea en el porche y una conversación diaria con uno mismo para mirar lo vivido y lo que todavía queda por soñar y hoy, también, para recordar.

Te recuerdo Inés, SULTANITA del harén familiar, en el amanecer de hoy en Garnacha, frente al mar, cuando el sol comienza a teñir de rojo el cielo, los escasos paseantes parecen sombras errantes en la playa y cuando la ricura de tus días, en este tu primer mes, ha cambiado el lindo color de tus mejillas.

 Apuntaba san Agustín que sabía perfectamente lo que era el tiempo, pero que a la vez era incapaz de explicarlo. Lo mismo podría decir yo a la vuelta del paseo y sentado a unos pocos metros del mar en mi porche de Garnacha y en mi silla de enea. Llega el momento en el que el cielo de Levante se tiñe de color rojo mientras la bahía del Mar Menor parece un espejo inmóvil. Es entonces cuando el tiempo es inaprensible, se me escurre de las manos y se acelera en la medida que cumplimos años. Henri Bergson escribió que el tiempo humano no es medible físicamente porque la vida es pura duración subjetiva. Y para mi niñita Inés el tiempo es su primer mes. Disfrutémosla, que, al fin y al cabo, es el tiempo que nos queda.

 

Primer mes

¡Inés!

No llegaste con ruido,

te presentaste como llega el alba,

pidiendo permiso

y quedándote con todo.

 

     Vaporosa NENITA, y ya tan inmensa:

con esos ojazos, que lo observan todo,

con esas manitas que ya lo abrazan todo

y ya desean todo.

Hoy el tiempo se detiene un segundo

para evocar tu nombre:

que por septiembre fue,

por septiembre,
cuando las viñas dan frutos
y los árboles desnudos
se visten ya de mayores.
Cuando los tiernos herbales
se madrugan rastrojales.
Cuando los simples cariños
devienen recios amores.

No hay mes que más días dure
en sus frutos otoñales.

Que por septiembre es,

por septiembre,

el mes más bello del año…


¡Inés

fuiste muy bien recibida,

has cumplido el primer mes,

que te quedes muchos años

y que el mundo te quede bien!

 

PRJP. N.º 37. En Garnacha y en el primer mes de otoño de mi nietecilla Inés.

 

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


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