El otoño viene al rescate
No importa; tú también tienes tu música:
mientras las nubes, expirando el día,
florecen y sonrojan los rastrojos;
y balan los corderos en el monte,
canta el grillo en el seto, en una huerta
dulce silba el petirrojo, y gorjean
bandos de golondrinas en el cielo.” (John Keats)
El
otoño viene al rescate
El otoño ya está aquí y suele venir al rescate. Después de los violentos aguaceros comienzan a alargarse las sombras, hay leña en los cobertizos, humean las chimeneas en los tejados, el mosto de la vendimia brota en los lagares y el humus fermentado ablanda nuestros pasos por el bosque en busca de setas. El otoño llega para salvarnos con los delicados matices de su luz de moscatel; los amarillos, rojos, morados, violetas que llenan el paisaje y que son los mismos que se posaron en la paleta de Klimt, de Van Goth, de Monet, de Renoir cuyos colores se instalan como uno de sus cuadros en la ventana. Los bosques modificarán sus colores de un día para otro. Será durante las próximas semanas, y en función de las temperaturas y las lluvias, cuando hayedos, robledales y bosques de ribera comiencen a sustituir los verdes del verano por una impresionante gama de amarillos, dorados, rojizos, cobrizos y ocres. Y cuando esto suceda y sin darme cuenta ya será de noche y oiré la lluvia fina, persistente en los cristales, que dará paso a unas mañanitas de niebla dorada por un sol muy, muy amable. Será entonces cuando bandadas de flamencos crucen el cielo hacia las salinas marmenorenses y en el gran bosque mediterráneo luzca coloridos en sus acebales, alcornocales, quejigales, téjales, encinares, hayedos y robledales que rodean las extensas rañas y los altos de los valles Con las primeras semanas del otoño llegará también uno de sus grandes espectáculos naturales: la berrea del ciervo. Los bramidos de los machos romperán la calma de los montes durante su época de celo y podremos escucharlos especialmente al amanecer. El sol ya no abrasa y como las tardes toman su tiempo para despedirse, el crepúsculo llega sin prisas envuelto en luces cárdenas y con la orquesta de los venados requiriendo de amores. Vale.
Texto
y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.

