lunes, 16 de marzo de 2026

 




 Fotografía y versos de hoy

El objetivo ecologista de mi cámara se ha detenido esta mañana, al caminar por el camino verde que va a los molinos, ante magnas bellezas, recomendándome que pare un poco, que me detenga unos momentos. Que mire al cielo sin aviones. Que mire a mi alrededor sin coches. Que miremos cómo hemos puesto el mar. Y la tierra. Y los ríos. Y los lagos, Y las ciudades. Y todo el planeta. Y hasta me ha amenazado, de soslayo, con buena intención, con la sexta extinción de la vida en el planeta. No estamos bien”. Y me lo ha repetido como estribillo.

Es cierto. Y es por eso por lo que he tomado mi cámara y he archivado estas dos instantáneas. Y a su propósito pedagógico. Y me he parado. Y me detenido. Y he mirado alrededor. Y a mí mismo. Y me he dicho: un poco más de meditación. Y un poco menos de desasosiego, de ruido, de excitación, de egoísmo, de idolatría. ¡Qué saludable pausa, cuando yo tampoco pensaba en otra cosa que en seguir haciendo cosas… y seguir observando y enamorándome del camino con este CANTO A LA VIDA!

 Estoy cantando a la vida

cuando yo canto,

cuando yo ando

y, cuando la inmortalizo,

yo sé que canto a la muerte.

Todo es misterio de amor,

todo es misterio del ser

que en su morir se hace fuerte.

Eres la luz de la vida

que se gana si se pierde.

¡Cántame, hasta que muera,

entre tus notas dolientes!

 

PRJP. N.º 25. Paseando un dieciséis de marzo del año 2026 entre los dos mares del Mar Menor.


Fotografías y texto de La Medusa Paca. Copyright ©.


lunes, 9 de marzo de 2026 in

DULZOR INÉDITO

 




Aquí se vive muy despacio, tan despacio que el tiempo huye al amanecer. (PRJP)

Escribo hoy estos simples trazos de tinta caliente sentado en los adentros y en los afuera de La Fuensantica de Pedro donde existe un restaurador-tabernero, el afable y gran Víctor que, en ocasiones, comienza pegado a unos fogones y acaba detrás de un mostrador caligrafiando las cuentas en las servilletas de papel para alegrar y complacer a los clientes. Es todo un sicólogo de barra que intenta macerar el trabajo con la devoción. Y allí andan Pedro y Víctor; Víctor y Pedro y los clientes entre periódicos, música agradable, no todos los días y a todas horas, que se agradece y esa barra muestrario de croquetas, morcilla con pimientos piquillos, mini empanadillas, canapés de salmón, tintineos de las máquinas de juego, frituras sin grasa y esa helada cerveza a punto de ser servida en copa o jarra y hasta si me apuran en pinta inglesa, entre chacinas, perfectamente adobadas y palabras llenas de aromas a campo, huerta y salitre marmenorense y esos sabores, perfectamente aderezados y deliciosamente majaos.

Esta mañana me he dado cuenta, y mira que llevo décadas ocioso por esta querida tierra, que aquí se vive muy despacio, tan despacio que el tiempo huye al amanecer. Y que al sentarme a leer los periódicos he sido consciente que quien se desentiende de la prensa se desentiende de la vida. Y hasta he llegado a comprender a Pepe, personaje con algún achaque, cómo los que todos arrastramos, con esas preocupaciones propias del jubilado y de que hay muchos versos que riman con vida, alegría y libertad; de que existen, a la orilla del Mar Menor, taberneros y poetas y gente corriente y filósofos... que pegan pequeñas sentencias sobre la vida, los pueblos y sus gentes en las páginas de sus ideas, en sus quehaceres diarios, y las cuelgan junto al cartelón que anuncia casquería de la buena. Son pensamientos, trasladados con una cuidada caligrafía a pizarras negras, son reflexiones dignas de alguien que puede ser considerado un millonario contemporáneo porque, como le he oído comentar esta mañana, “viven para lo que les emociona”.

 


Y al salir de La Fuensantica Pedro, después del desayuno y la charleta, me he tropezado con dos palmeras solitarias y unas abejas zumbando alrededor de la flor de la uva datilera y, al no tener almendros físicos y delante a los que cantar, me he acordado de aquellos dulzores inéditos de los de mi pueblo, ¡oh, Grávalos¡ que los veo por estas fechas en todo su esplendor. Vale

 

 DULZOR INÉDITO

 

¡Cómo zumban las abejas

 sobre la flor del almendro!

Pululan, bajo el sol de la mañana,

buscando mieles a marzo.

 

Zumban... Zumban...

Su zumbido hace más hondo el silencio,

y hace más pura la flor

¡y más libre! del almendro.

 

Apenas se ve su vuelo

-zumban..., zumban...- confundidas

 con la luz alba en el viento.

 

Son de miel y son de oro

sobre la flor del almendro,

y son de música alzada

 y de corazón sediento.

 

Zumban... Zumban...

¡Cómo zumban buscando dulzor inédito!

 

PRJP. N.º 24. Escuchando, desde La Fuensantica de Pedroun, bar con encanto, el zumbido de las abejas.

 

Fotografías y texto de La Medusa Paca. Copyright ©.


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