lunes, 9 de marzo de 2026 in

DULZOR INÉDITO

 




Aquí se vive muy despacio, tan despacio que el tiempo huye al amanecer. (PRJP)

Escribo hoy estos simples trazos de tinta caliente sentado en los adentros y en los afuera de La Fuensantica de Pedro donde existe un restaurador-tabernero, el afable y gran Víctor que, en ocasiones, comienza pegado a unos fogones y acaba detrás de un mostrador caligrafiando las cuentas en las servilletas de papel para alegrar y complacer a los clientes. Es todo un sicólogo de barra que intenta macerar el trabajo con la devoción. Y allí andan Pedro y Víctor; Víctor y Pedro y los clientes entre periódicos, música agradable, no todos los días y a todas horas, que se agradece y esa barra muestrario de croquetas, morcilla con pimientos piquillos, mini empanadillas, canapés de salmón, tintineos de las máquinas de juego, frituras sin grasa y esa helada cerveza a punto de ser servida en copa o jarra y hasta si me apuran en pinta inglesa, entre chacinas, perfectamente adobadas y palabras llenas de aromas a campo, huerta y salitre marmenorense y esos sabores, perfectamente aderezados y deliciosamente majaos.

Esta mañana me he dado cuenta, y mira que llevo décadas ocioso por esta querida tierra, que aquí se vive muy despacio, tan despacio que el tiempo huye al amanecer. Y que al sentarme a leer los periódicos he sido consciente que quien se desentiende de la prensa se desentiende de la vida. Y hasta he llegado a comprender a Pepe, personaje con algún achaque, cómo los que todos arrastramos, con esas preocupaciones propias del jubilado y de que hay muchos versos que riman con vida, alegría y libertad; de que existen, a la orilla del Mar Menor, taberneros y poetas y gente corriente y filósofos... que pegan pequeñas sentencias sobre la vida, los pueblos y sus gentes en las páginas de sus ideas, en sus quehaceres diarios, y las cuelgan junto al cartelón que anuncia casquería de la buena. Son pensamientos, trasladados con una cuidada caligrafía a pizarras negras, son reflexiones dignas de alguien que puede ser considerado un millonario contemporáneo porque, como le he oído comentar esta mañana, “viven para lo que les emociona”.

 


Y al salir de La Fuensantica Pedro, después del desayuno y la charleta, me he tropezado con dos palmeras solitarias y unas abejas zumbando alrededor de la flor de la uva datilera y, al no tener almendros físicos y delante a los que cantar, me he acordado de aquellos dulzores inéditos de los de mi pueblo, ¡oh, Grávalos¡ que los veo por estas fechas en todo su esplendor. Vale

 

 DULZOR INÉDITO

 

¡Cómo zumban las abejas

 sobre la flor del almendro!

Pululan, bajo el sol de la mañana,

buscando mieles a marzo.

 

Zumban... Zumban...

Su zumbido hace más hondo el silencio,

y hace más pura la flor

¡y más libre! del almendro.

 

Apenas se ve su vuelo

-zumban..., zumban...- confundidas

 con la luz alba en el viento.

 

Son de miel y son de oro

sobre la flor del almendro,

y son de música alzada

 y de corazón sediento.

 

Zumban... Zumban...

¡Cómo zumban buscando dulzor inédito!

 

PRJP. N.º 24. Escuchando, desde La Fuensantica de Pedroun, bar con encanto, el zumbido de las abejas.

 

Fotografías y texto de La Medusa Paca. Copyright ©.


lunes, 2 de marzo de 2026 in

La Fuensantica de Pedro

 




La Fuensantica de Pedro

Decía Chesterton que el católico bebe para recordar que está alegre y que el pagano bebe para olvidar que está triste.

 

Pues, efectivamente, para eso está aquí a unos metros de la playa de Castillicos y como puerta de entrada a ella la Fuensantica de Pedro.

La Fuensantica o la Virgen nuestra Señora de la Fuensanta es la patrona de Murcia y su huerta. Pedro es un restaurador, abrasado en los fogones y la Fuensantica de Pedro es un bar, tasca, restaurante situado a trescientos metros de la playa de Castillicos a donde desde todas las primeras horas del día y las ultimas de la tarde-noche acude, acudimos a desayunar, tomar un tentepie, degustar las mil maneras de los guisos de Pedro, con la atención siempre amable de Víctor, y lo que es más importante poder leer dos periódicos nacionales, uno de ellos deportivo , y otro local, cosa que se agradece en los tiempos que corren, pues quedan pocos locales a trescientos metros de las arenas de la playa que tengan una solera de taberna de pueblo como la Fuensantica de Pedro y que hagan las cosas tan bien a un precio tan económico.

En pocos sitios se disfruta más que en un bar de pueblo o de barrio. En un bar bueno, se entiende. La Fuensantica de Pedro es uno de ellos. No voy a descubrir ahora un local que lleva abierto varias décadas, pero creo que es importante poner en valor estos establecimientos que, por desgracia, cada vez son menos y que son todo un disfrute. Y desde su sede en Av. Academia General del Aire 408 difunde al mundo desde tiempo inmemorial esa paleta gastronómica especializada en pescados y carnes al carbón, bacalao, bonito, orejitas con tomate, huevos rotos y esas frituras de pescado, patatas a lo pobre o un buen caldero u otros arroces que reconfortan los estómagos de cada cual amparados en una fría jarra de cerveza o en una copa de buen vino.

La Fuensantica de Pedro es un bar bizarro, debo advertir de que el uso que yo atribuyo para adjetivarla puede ser incorrecto. Lo he comprobado en la RAE y he concluido que, verdaderamente, puede no ser correcto. Bizarro, advierte la Academia, significa valiente en su primera acepción y generoso, lúcido o espléndido en una segunda entrada. De unos años a esta parte, bizarro es sin embargo una palabra que se adjudica a algo más indefinible: personas, cosas o conductas un pelo fuera de lo normal, singulares. Con una singularidad, añado yo, como de otra época, cercana al casticismo. Un punto cañí. Por eso, a veces, hablamos de bares bizarros: aquellos que funcionan como una máquina del tiempo y te transportan a un momento de la historia ajeno al común de los presentes días, pero al mismo tiempo muy vigente.

 


 La Fuensantica de Pedro es un bar bizarro y siempre será de aquellos parroquianos que envejecen en él y mantiene una extraña lealtad a los antiguos hábitos y tradiciones. De ahí su encanto. Y siempre un bar bizarro será un punto cañí. No es bar oculto, es diáfano, tampoco es fantasmal ya que abre aún de noche, cuando amanece, poblado por una turbamulta de trabajadores, distribuidores, empleados públicos y una tropa canalla adicta al Sol y Sombra, Belmonte, Reparo, Asiático y cualquier destilado u orujos de cualquier color

La Fuensantica de Pedro es un bar simpático que se mantiene fiel a esa idea de taberna, tasca o restaurante de toda la vida y que ha ido evolucionando al ritmo que marca su barra, generosa en suculentas raciones de tapas de una tipología hoy más rara de ver que antaño. Hablo de sus callos, frituras y guisotes: patatas a lo pobre, sangrecilla encebollada, difíciles ya de encontrar, pero hablo más en general de una cierta atmósfera, de un espíritu indómito que le lleva a militar en ese tipo de bares que contribuyen a forjar el alma de un barrio o de una ciudad.

En definitiva, un estupendo local para soltarse la correa sin miedo, para recordar los bares de toda la vida que no se han relajado en su oferta gastronómica y que siguen siendo locales de referencia en donde debemos de mirarnos de vez en cuando. Un bar, cafeto, tasca y restaurante de toda la vida. Larga vida pués. Vale.

PD. Pero es que a este bar no le hace falta nada más. Quizá, un poco más de espacio, aunque no recuerdo ni una sola vez que haya tenido que irme desesperado por no recibir mi desayuno a tiempo, aunque me la haya tenido que tomar en el comedor del restaurante que sirve de apoyo cuando la barra o sus mesas adyacentes están completas o incluso en la terraza, anexa al bar, fresquita en otoño y primavera y muy agradable en verano.

 

Fotografías y texto de La Medusa Paca. Copyright ©.


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