El objetivo ecologista de mi cámara se ha detenido esta mañana, al caminar por el camino verde que va a los molinos, ante magnas bellezas, recomendándome que pare un poco, que me detenga unos momentos. Que mire al cielo sin aviones. Que mire a mi alrededor sin coches. Que miremos cómo hemos puesto el mar. Y la tierra. Y los ríos. Y los lagos, Y las ciudades. Y todo el planeta. Y hasta me ha amenazado, de soslayo, con buena intención, con la sexta extinción de la vida en el planeta. “No estamos bien”. Y me lo ha repetido como estribillo.
Es cierto. Y es por eso por lo que he tomado mi cámara y he archivado estas dos instantáneas. Y a su propósito pedagógico. Y me he parado. Y me detenido. Y he mirado alrededor. Y a mí mismo. Y me he dicho: un poco más de meditación. Y un poco menos de desasosiego, de ruido, de excitación, de egoísmo, de idolatría. ¡Qué saludable pausa, cuando yo tampoco pensaba en otra cosa que en seguir haciendo cosas… y seguir observando y enamorándome del camino con este CANTO A LA VIDA!
cuando
yo canto,
cuando
yo ando
y,
cuando la inmortalizo,
yo
sé que canto a la muerte.
Todo
es misterio de amor,
todo
es misterio del ser
que
en su morir se hace fuerte.
Eres
la luz de la vida
que
se gana si se pierde.
¡Cántame,
hasta que muera,
entre
tus notas dolientes!
PRJP.
N.º 25. Paseando un dieciséis de marzo del año 2026 entre los dos mares del Mar
Menor.
Fotografías y texto de La Medusa Paca. Copyright ©.



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