Mayos de mayo
“No era el miedo un pájaro aterrado
entre oscuras paredes,
ni el nocturno chirriar de la madera,
ni la luna, de pronto, en el armario hundiéndose,
ni el viento agazapado en las cortinas.
Era el miedo un vértigo exquisito
ante el altar purísimo de mayo
y olía a madreselvas y alhelíes.” (Ana Rossetti)
Desde las primeras culturas agrícolas, el árbol ha sido el símbolo de la sacralidad cósmica. Como él, ha de ser renovado, cada año, todo el universo. Árbol del conocimiento. Árbol de la vida. Se le adora, se le toca y se le besa. Se danza ritualmente en torno a él.
En torno a él -chopo, haya, pino o sauce-, armado con gallos, espadas,
monigotes u otros símbolos, se jugaba y bailaba, el día primero de mayo, como
ante el tótem protector de las cosechas.
Prueba de habilidad y de fuerza, es hoy todavía en algunos pueblos símbolo de
la primavera, de la fertilidad; mástiles de la navegación; pararrayos
colectivos contra las desdichas del azar; ídolos vegetales, que ni el sol ni la
lluvia ni el viento respetan; banderas naturales, pacíficas y multicolores, del
reino del aire, del agua, de los vientos y de la luz: mayos de mayo.
AGUA
DE MAYO
Como agua de mayo,
llueve mañana y tarde,
y sin desmayo.
Llueve y llueve de vicio,
todo este sábado,
y llueve y vuelve a llover
sobre mojado.
Y en las orillas entremares,
con arribados,
en sus desfiladeros
y acantilados,
sobre sus embarcaderos,
sobre sus barcos.
Entre los Castillicos
llueve un lluviazo
sobre sus palmerales,
sobre su encanto.
Llueve y llueve de vicio,
todo este sábado,
y llueve y vuelve a llover
sobre mojado.
Como agua de mayo,
llueve mañana y tarde,
y sin desmayo.
Llueve sobre naranjos,
sernas y prados.
Y en el mercadillo
mar diluviado
Como agua de mayo,
llueve mañana y tarde,
y sin desmayo.
PRJP:
N.º. 35. En Garnacha y con agua de mayo un día del mayo de 2026.
Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


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