Flores de Mayo
Flores de Mayo
“Intuyo el gris desatado de sus raíces
ahora que el calor huele a lluvia
y a naranjos abiertos la mañana
tarde se descubre mayo
pues hoza el día en los caminos
buscando los restos del hombre
que prendiera sombra
en su mirada.” (José Manuel Ramón)
Hace unos años, Julio Caro Baroja, humanista donde los hubiera, se lamentaba de la desaparición del “ejercicio de las Flores de Mayo”, tan bello y popular antaño, en casi todas las partes de España. Me he puesto a mirar por La Rioja en el hogaño del mayo de 2026 y he visto que sólo en unos pocos colegios de la capital y provincia y alguna parroquia diseminada por algún pueblo a medio vaciar y en alguna romería suelta se mantiene la costumbre. “De nuevo aquí nos tienes, / purísima doncella, / más que la luna bella, / postrados a tus pies”. En mi pueblo las chicas de primera comunión, con sus vestiditos blancos, levantaban los ramos de flores hacia la imagen de la Inmaculada, cuando llegaba el estribillo: “Venid y vamos todos / con flores a porfía, / con flores a María, / que Madre nuestra es”. Bellas y entrañables formas de devoción religioso-cultural, vigentes durante siglos, van desapareciendo, si no han desaparecido ya, de nuestra vida pública y privada. Para limitarme a las formas de devoción mariana: las tres avemarías, el ángelus, las novenas, algunas fiestas de la Virgen, las procesiones, el mes del rosario, el mes de María, las “flores de mayo” … Resiste mejor el rosario y siguen muy vivas algunas romerías, especialmente en este mes. Pero casi nunca hay devociones que reemplacen, acomoden o renueven a las decaídas o decadentes. La tradición de las “flores” viene de lejos. Ya Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (primera mitad del XIV) cantaba: “Quiero seguir /a ti, flor de las flores, / siempre dezir / cantar de tus loores; / non me partir / de te servir / mejor de las mejores”.
Mayo
llueve mañana y tarde,
y sin desmayo.
Es el miedo un vértigo exquisito
ante el altar purísimo de mayo
que huele a madreselvas y alhelíes.
Es un mantel de almidonado hilo
con ángeles tañendo entre vainicas.
Como agua de mayo,
llueve mañana y tarde,
y sin desmayo.
PRJP. N.º 74 Cuando mayo se desliza por Garnacha.
Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.



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