DESEOS
Llegaste Inés
como llega el alba:
pidiendo permiso
y quedándote con todo.
Viniste Inés,
pequeño sol en brazos
al alba:
y ahora tu mundo
empieza con tu nombre.
Eran las 8:00 h de la mañana del pasado domingo día 13. Y saltó la noticia: Ha nacido Inés. Y con la noticia, hermosa noticia, cambiamos, había que celebrarlo, el protocolo de nuestro desayuno con sabor a fin de verano: un batido de moras acompañó a varias tostadas regadas con aceite de oliva y restregadas con tomates jugosos de la huerta.
A partir de ahí muchas fueron las señales
que adelantaban el próximo cambio de estación sin necesidad de mirar el
calendario. Desde hace días, los rayos solares han ido cambiando su inclinación
y, donde antes pegaba un sol de justicia, ahora hay frescura y esa
hermosa luz mediterránea que nos permitirá sentarnos a la hora del Ángelus, con
un libro en la mano, sin tener que cobijarnos bajo techados o sombrillas.
INÉS,
ahora
que ya sé cómo llamarte
quisiera
que tus ojos
reflejaran
ese cielo
con
su diáfano azul,
en
sus ámbitos inmensos;
que
tu boca riera
lozana
y fresca
con
nuestro feliz contento;
que
seas niña
para
amar al mundo
y
colmada de razón.
Ruego
al mundo
nunca
te niegue esos derechos,
que
el mundo venga ofrendado
en
ese bello soñar primero…;
que
tengas buena niñez,
¡oh
mi agraciada niñita!
con
inconciencias pueriles
y
dulces juegos,
hasta
ilusiones doradas
de
ternura y de besos
con
caricias parentales
y
nunca pueriles miedos
siendo
para tu alma
los
más dulces
de
todos esos consuelos.
Que
tus ojos claros orienten
tu
vida y sentimientos.
¡Benditos
tus ojos claros
que
ahora relucen cerrados,
por
todos son contemplados
¡Oh,
Inés!
desde
tu cuna a los cielos.
¡Ojos
claros, me alegraron;
ahora
os bendigo y os quiero!
PRJP. N.º 35. Desde Garnacha y con
mis mejores gozos Inés.
Texto
y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.

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