Domingo de ramos ¡Vamos…!
Domingo de ramos
¡Vamos…!
“Las procesiones en Murcia
son dignas de admiración
porque te dan caramelos
de fresa, menta y limón”.
(Popular en un envoltorio de caramelo)
El Domingo de Ramos, que celebramos ayer, fue una capa
al viento en la avenida de cuando era niño. Una varita que convirtió el dolor
en caramelo en el color azul de Garnacha. Fue el brillo de la vida reflejado en
los zapatos. El estreno que aguarda mi memoria y salva mis manos. El traje
y la puntada. Un globo que huye a lo divino y un suspiro que lo persigue. El sol
que modela la canastilla de mi pasión y la banda abriéndose paso en el mar de
almas que lo esperaba.
El Domingo de Ramos fue siempre para mí el primer “Taramosco”
en la esquina de mi conciencia, al que no pude mantener la mirada. Fue el Dios
que anda por las ramas de un olivo, por la palma de mi alma, por la luz de mi
camino y por el pórtico de mi iglesia.
El Domingo de Ramos transcurrió como una rozadura en
la memoria, de besos que se fueron. La fuerza que perdura de mi primer cirineo.
Un olor a colonia de aquel limonero. Un golpe de campana en honor a los
muertos. Un tambor que redobla al fondo de mi pecho.
El Domingo de Ramos es la vida que pasa y la que
llega. La vivencia que se queda. Es la mano que te falta y la que ofreces, y
esa cruz que las esperas. Un sueño en la procesión. El sí de la madre. La mañana
que se explaya, la tarde-noche que refresca. La sombra que araña el olor a
incienso de recogida. La Gracia que da vida. La pena que se estrecha. La espera
que termina. Vale.
Domingo de
ramos
¡Vamos…!
Transcurrió
la mañana,
era de
Doménica,
entre
ramitas de olivo
y muchas
palmas,
algunas
pequeñas,
otras
blancas,
trenzadas e
historiadas,
que los
chiquillos movían
como si
fueran banderitas
de palmera
ilicitana.
Cuanto campo
dentro,
cuanta
sencillez rural y campesina:
un
borriquillo,
unas ramas
de palmera
y unas ramas
de olivo.
Por ahí,
campo mío,
qué sagrado
eres,
qué bíblico,
qué divino
Domingo de
ramos
¡Vamos…!
PRJP. N.º 29. Domingo de Ramos en Garnacha y
contemplando la mano de una niña pedir un caramelo
Texto y
fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


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