Soledad postvacacional
Estos días son el preludio de unas mañanas de oro,
una explosión de luz que son, en realidad, un Pentecostés anticipado, pasados
los días vacacionales de Pasión. Si hay lágrimas, son de puro gozo; si hay
suspiros, son de satisfacción porque el olor a azahar ya está en la calle y porque
las playas han dejado de estar de bote en bote. Ya despabila el frescor de las
mañanas marmenorenses, que se agradece, más bello que quepa en el recuerdo. Hoy,
lunes de Pascua, es el día de las manos infantiles extendidas, de las miradas
que reclaman un caramelo elevado a agasajo elegante y de las monas con huevo,
regalo de los padrinos y madrinas a sus ahijados, que, al mediodía, se
convierten en el sustento sagrado que cada murciano custodia en el seno de su amor.
Y aquí, en el parque frente a Garnacha, a dos palmos de la nariz, ya comienzo a percibir el aroma de las flores al mismo tiempo que las copas de los plataneros, que ya han perdido el amarillo del invierno, y las crías de los pájaros aprenden a piar al caer de la tarde. Intuyo que cuando las manecillas avisan para poner a piar a los vencejos, el reloj de Garnacha marcará el momento preciso en el que el atardecer dorado en la bahía del Mar Menor, igual que el tono cenizo de sus playas, ahora ya semi vacías, se convierten en una paleta de colores que pinta el cielo que flota sobre el parque, antesala de la bahía. Las horas avanzan de manera pausada sin el ritmo de los días precedentes. Ahora cada minuto dura como dos. Cuando llega la hora del fin y hay que irse al afán de cada día Garnacha aguanta el minutero. El reloj parado en los siglos es este que cada día a partir de ahora me da la hora que sueño en las estancias de la casa, aquí en el Mar Menor, cuando ya atardezca y el silencio llega desde el mar. Vale.
Soledad postvacacional
Nada es igual
cuando el silencio llega
desde la mar.
Nada es igual.
Solamente es el mar,
sus luces escondidas,
su quietud y su sal,
solamente la espuma
y de nuevo la mar
con sus sordos silencios
y su soledad.
PRJP.
N.º 30. En Garnacha el día posterior al domingo de la Pascua de Resurrección.
Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.

