La Fuensantica de Pedro
La Fuensantica de Pedro
Decía
Chesterton que el católico bebe para recordar que está alegre y que el pagano
bebe para olvidar que está triste.
Pues,
efectivamente, para eso está aquí a unos metros de la playa de Castillicos y
como puerta de entrada a ella la Fuensantica de Pedro.
La Fuensantica o la Virgen nuestra Señora de la Fuensanta es la patrona de Murcia y su huerta. Pedro es un restaurador, abrasado en los fogones y la Fuensantica de Pedro es un bar, tasca, restaurante situado a trescientos metros de la playa de Castillicos a donde desde todas las primeras horas del día y las ultimas de la tarde-noche acude, acudimos a desayunar, tomar un tentepie, degustar las mil maneras de los guisos de Pedro, con la atención siempre amable de Víctor, y lo que es más importante poder leer dos periódicos nacionales, uno de ellos deportivo , y otro local, cosa que se agradece en los tiempos que corren, pues quedan pocos locales a trescientos metros de las arenas de la playa que tengan una solera de taberna de pueblo como la Fuensantica de Pedro y que hagan las cosas tan bien a un precio tan económico.
En pocos sitios se disfruta más que en un bar de pueblo o de barrio. En un bar bueno, se entiende. La Fuensantica de Pedro es uno de ellos. No voy a descubrir ahora un local que lleva abierto varias décadas, pero creo que es importante poner en valor estos establecimientos que, por desgracia, cada vez son menos y que son todo un disfrute. Y desde su sede en Av. Academia General del Aire 408 difunde al mundo desde tiempo inmemorial esa paleta gastronómica especializada en pescados y carnes al carbón, bacalao, bonito, orejitas con tomate, huevos rotos y esas frituras de pescado, patatas a lo pobre o un buen caldero u otros arroces que reconfortan los estómagos de cada cual amparados en una fría jarra de cerveza o en una copa de buen vino.
La Fuensantica de Pedro es un bar bizarro, debo advertir de que el uso que yo atribuyo para adjetivarla puede ser incorrecto. Lo he comprobado en la RAE y he concluido que, verdaderamente, puede no ser correcto. Bizarro, advierte la Academia, significa valiente en su primera acepción y generoso, lúcido o espléndido en una segunda entrada. De unos años a esta parte, bizarro es sin embargo una palabra que se adjudica a algo más indefinible: personas, cosas o conductas un pelo fuera de lo normal, singulares. Con una singularidad, añado yo, como de otra época, cercana al casticismo. Un punto cañí. Por eso, a veces, hablamos de bares bizarros: aquellos que funcionan como una máquina del tiempo y te transportan a un momento de la historia ajeno al común de los presentes días, pero al mismo tiempo muy vigente.
La Fuensantica de Pedro es un bar simpático que se mantiene fiel a esa idea de taberna, tasca o restaurante de toda la vida y que ha ido evolucionando al ritmo que marca su barra, generosa en suculentas raciones de tapas de una tipología hoy más rara de ver que antaño. Hablo de sus callos, frituras y guisotes: patatas a lo pobre, sangrecilla encebollada, difíciles ya de encontrar, pero hablo más en general de una cierta atmósfera, de un espíritu indómito que le lleva a militar en ese tipo de bares que contribuyen a forjar el alma de un barrio o de una ciudad.
En definitiva, un estupendo local para soltarse la correa sin miedo, para recordar los bares de toda la vida que no se han relajado en su oferta gastronómica y que siguen siendo locales de referencia en donde debemos de mirarnos de vez en cuando. Un bar, cafeto, tasca y restaurante de toda la vida. Larga vida pués. Vale.
PD. Pero es que a este bar no le hace falta nada más. Quizá, un poco más de espacio, aunque no recuerdo ni una sola vez que haya tenido que irme desesperado por no recibir mi desayuno a tiempo, aunque me la haya tenido que tomar en el comedor del restaurante que sirve de apoyo cuando la barra o sus mesas adyacentes están completas o incluso en la terraza, anexa al bar, fresquita en otoño y primavera y muy agradable en verano.
Fotografías y texto de La Medusa Paca. Copyright ©.


