domingo, 1 de febrero de 2026 in

Cumpleaños

 


Diagrama

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Después del día tan maravilloso que disfruté ayer observo que el primer amanecer de este primer día de febrero está siendo frio y lluvioso, como toca en este invierno tan particular. Poco después de las ocho el día se ha ido iluminando como mi ánimo. Un fulgor rojo incendió el horizonte. Y luego el sol fue apareciendo para llenar la atmósfera de una luz transparente. Sólo algunas nubes difuminaban el intenso color azul del cielo. Y aquí, junto al fuego, me he puesto a escuchar a Juan Sebastián Bach. Y no me da vergüenza decir que me emociono al escuchar el Preludio y Fuga BWV 546 para órgano. Sus notas hoy me transportan a esos años de mi incipiente juventud, a las mañanas de la capilla central de la Catedral de Murcia, allá por los años sesenta y a los inviernos de hace más de medio siglo.

Acabo de levantarme y contemplo la lluvia de invierno sobre la esfera de la tierra, los tejados de una casa y su huerta, la ventana, la terraza y una palmera cimbreando por el viento, un hombre por la calle dirección a comprar el pan, su vaporosa respiración y un poco de calor en su conciencia. En el centro de la casa, de nuestra casa está encendida la llama de una vela. Hace tiempo, cuando yo me lo tomaba todo a la tremenda, escogí entre la casa o el camino. O una vida o la otra. Ahora puedo decir que para llegar a la casa necesitaba el camino. Al menos, esa ha sido mi experiencia. Y ¿qué marcó la nube allá en lo alto? ¿La casa o el camino? Los dos. Vale.

PD. Me envejecen los demás cuando veo a alguien después de muchos años y pienso, este abuelete cebolleta soy yo. Por eso los espejos son mi gran aliado. Por ejemplo, Marlene Dietrich, en la vejez, mandó cubrir todos los espejos de su casa de Paris. Claro, me imagino que no saldría de casa.

 


Cumpleaños

Hoy no me desisto,
ni me desengaño.
Los ochenta rondan
en mi calendario.
Día de recuerdos,
día de presagios,
día de balances:
perjuicios y daños,
y de beneficios
tamaños
de una larga vida
de un regalo largo.

Setentón fenezco,
ochenteno avanzo,
más cerca de Dios,
siempre muy cercano.
“Hasta que Dios quiera,
decían antaño”.
Pero Dios dejó a las leyes
el destino exacto.

Hasta que las leyes
decidan, yo sigo

y me callo.

 

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


martes, 27 de enero de 2026 in

SOLO AMANECERÁ SI VUELVES

 



 Sólo amanecerá si vuelves.

Todo es noche tras tu ida,

es otra vez el principio

y el verbo es un participio

que conjuga la agonía

de tu hermosa anomalía.

Después de tantos años que marchaste, hoy, como todos los años, regreso andando a solas por mí mismo, buscando atajos en mi conciencia junto a ti. A estas alturas del tiempo ruego que se quite el reloj porque aquí termino mi deambular y a partir de ahora ya no sé medir. Sé simplemente esperar. Que todos mis recuerdos se quiebran en un llanto redentor cuando se acercan estas fechas, cuando se alejan y me dejan sólo conmigo mismo esperando otra vez que el círculo del tiempo me vuelva a poner la esperanza de cara. Y, ante esta esperanza, el tiempo vuela con la misma certeza con la que después de ti yo esperaré de nuevo. Por eso, madre, voy detrás de tu ida gimiendo a voces… porque después de ti el tiempo duerme.

 

SOLO AMANECERÁ SI VUELVES

 

Yo no sé a dónde van

mis pensamientos
ni de dónde vienen,
sólo sé que pasan por mi mente.

¿Será que no me escuchan?
¿Será que no comprenden?

 ¿Quién soy yo? te pregunté

y ya nunca contestaste,

apenas conservabas el lenguaje,

estabas, casi al tiempo, adormilada.

No me pidas que recuerde,

ni intentes hacerme entender,

es que sigo en mi mundo

entre mi ser y no ser.

Buscaba una forma de quererte
que me llevara hasta ahí.

Todo era un laberinto
y no encontraba salida.

Un buen día al preguntarte

¿quién soy yo?,

tú me respondiste:

“no lo sé,

pero te quiero”.

 Sólo amanecerá si vuelves.

Todo es noche tras tu ida,

es otra vez el principio

y el verbo es un participio

que conjuga la agonía

de tu hermosa anomalía.

 

PRJP. N.º 3. Aquí, todavía en la FELICITAS del Mar Menor, después de tantos años que marchaste.

 

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


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