SOLO AMANECERÁ SI VUELVES
Todo es noche tras tu ida,
es otra vez el principio
y el verbo es un participio
que conjuga la agonía
de tu hermosa anomalía.
Después de tantos años que marchaste, hoy, como todos los años, regreso andando a solas por mí mismo, buscando atajos en mi conciencia junto a ti. A estas alturas del tiempo ruego que se quite el reloj porque aquí termino mi deambular y a partir de ahora ya no sé medir. Sé simplemente esperar. Que todos mis recuerdos se quiebran en un llanto redentor cuando se acercan estas fechas, cuando se alejan y me dejan sólo conmigo mismo esperando otra vez que el círculo del tiempo me vuelva a poner la esperanza de cara. Y, ante esta esperanza, el tiempo vuela con la misma certeza con la que después de ti yo esperaré de nuevo. Por eso, madre, voy detrás de tu ida gimiendo a voces… porque después de ti el tiempo duerme.
SOLO
AMANECERÁ SI VUELVES
Yo
no sé a dónde van
mis
pensamientos
ni de dónde vienen,
sólo sé que pasan por mi mente.
¿Será que no me escuchan?
¿Será que no comprenden?
y
ya nunca contestaste,
apenas
conservabas el lenguaje,
estabas,
casi al tiempo, adormilada.
No me pidas que recuerde,
ni
intentes hacerme entender,
es
que sigo en mi mundo
entre
mi ser y no ser.
Buscaba una forma de quererte
que me llevara hasta ahí.
Todo
era un laberinto
y no encontraba salida.
Un
buen día al preguntarte
¿quién
soy yo?,
tú
me respondiste:
“no
lo sé,
pero
te quiero”.
Todo es noche tras
tu ida,
es otra vez el
principio
y el verbo es un
participio
que conjuga la
agonía
de tu hermosa anomalía.
PRJP. N.º 3. Aquí,
todavía en la FELICITAS del Mar Menor, después de tantos años que marchaste.



