lunes, 5 de enero de 2026 in

Soñar la Nieve

 



“Las grosellas derraman granates en la nieve y los silencios más antiguos en humo y humildad se desvanecen.” (Memoria de la nieve; Julio Llamazares)

 Esta mañana me he despertado en Garnacha con la borrasca Francis aborrascando la morada después que, la noche pasada, el silencio de la nieve crepitara en algún lugar dentro de la oscuridad, en algún lugar dentro de esa aguanieve que sonaba como un pájaro golpeándose contra los cristales del porche de la vivienda donde todavía ardía la chimenea. Hace mucho frío, un frío de naturaleza afilada, cortante. Movido por el viento, un finísimo bisturí de humedad helada me marca la cara al despertarme con una filigrana.

Enero avanza, hasta san Antón Pascuas son, y en el hogar de Garnacha siempre es Navidad. También en mí. Y tal vez fuera, en el altiplano murciano y en las tierras moratalleras y caravaqueñas del noroeste, haya nevado, estén gélidos, como al borde de las playas marmenorenses, con algunas recias ventoleras, algún adorno, débiles lucecitas, algo de muérdago, algunas bayas rojas, incomibles, y un pájaro picoteándolas y apartando esa nieve que está cayendo en las alturas como pétalos de sus almendros. Aquí en las orillas marmenorenses es agua de nuevo.

Ante esta situación tan invernal sigo soñando con la llegada de sus majestades los Reyes Magos. No habrá impedimento para que lleguen a nuestras casas y zaguanes, el intenso frío no frenará las ilusiones de niños y mayores. Son Magos y vendrán con sus ofrendas y regalos. Y, por favor, en lugar de dejarles agua para los camellos, vienen calados hasta los huesos, dejémosles unas mantitas eléctricas para que les den calor. Vale.

 

Soñar la Nieve

 

Estoy soñando de noche
y veo caer la nieve,
esa aparición celeste,
deslumbrante,
como gnomos invernales

y pétalos almendrales.
Tan suave,
tan ligera y delicada,
tan tenue y tan agobiada.

¡Oh nieve!

 Hoy te arropé entre mis sueños,

mágicos y lueñes
al esperar y despertar

en esta noche de Reyes,

y en la única ventana

nieve, nieve, nieve.

Y muy cercana a Garnacha

aguanieve.

 

PRJP. N.º 140. Protegido en Garnacha de la borrasca Francis

Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


miércoles, 31 de diciembre de 2025 in

No es vieja la Nochevieja

 



No es vieja la Nochevieja

La ola lleva
los reflejos del sol:
tarde de invierno.

No acaba nada esta noche,
ni es vieja la Nochevieja.
No empieza nada de nuevo,
ni es nuevo el año que empieza.

La ola lleva
los reflejos del sol:
tarde de invierno. (PRJP)

Un amigo, que es a la vez tabernero, poeta y filósofo... que va pegando en las páginas de su vida sus ideas, pequeñas sentencias sobre la vida y la ciudad y que cuelga de las paredes de la taberna donde trabaja sus pensamientos y reflexiones dignas de alguien que puede ser considerado un millonario contemporáneo porque, como me dice, “vive para lo que le emociona”. Hoy, a la hora del aperitivo, me ha lanzado lo que sigue delante de una copa de verdejo acompañada de unas huevas de mújol y el aderezo de unas almendras marconas Hoy es el epílogo del prólogo de mañana, como cada año”. Y yo, especulando junto con él, y siendo enemigo jurado de los matasuegras, las uvas, los tubos lanzaconfeti y los brindis con champán barato, me he preguntado: ¿Noche vieja? Todas las noches son viejas, tan viejas como el mundo. O muy nuevas, novísimas, sin estrenar. Todo depende...

Ciertamente, amigo tabernero, ya hemos llegado al último día del año y esto nos conduce a pensar que el ciclo de vivir se desarrolla en consonancia con el ciclo de las frutas de temporada; con el tiempo de las mandarinas, naranjas y castañas; con el de las cerezas, fresas, melocotones, uvas, manzanas reineta, pasas, de los higos secos y de los orejones. Y de escarolas, cardo, berza y coliflor.

 La vida, amigo cantinero, consiste en atravesar la naturaleza con sus ríos, mares y montañas, con sus lluvias y vientos, nieves, tormentas, cielos azules, brisas placenteras, catástrofes, cataclismos y soles radiantes. Y al final el cuerpo caerá del árbol como una fruta madura sobre un lecho de hojas amarillas. Siempre he pensado, y te animo que tú también lo hagas, que ser joven consiste en hacerse preguntas; y ahora, que ya soy abuelo, medito en qué consiste ser anciano y llego a la conclusión que ser viejo consiste en creer que se tienen ya casi todas las respuestas. La edad no cuenta. Ya que el tiempo está en poder de los relojes y calendarios que nos señalan que va a empezar el año 2026. Para un joven será un año más; para un viejo será un año menos, pero la vida es como el acordeón que puede tocar la misma bella melodía cuando el fuelle se expande y cuando se contrae. Vale.


Texto y fotografías de La Medusa Paca. Copyright ©.


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